La demanda de gas industrial en España experimentó una caída del 9,4% en septiembre respecto al mismo mes del año anterior, en un contexto en el que el precio del megavatio hora (MWh) se mantiene por encima de los 85 euros. Este escenario ha llevado a numerosas fábricas a reducir su nivel de producción, incluso apagando turnos, ante la imposibilidad de trasladar el alto coste energético a los precios de venta.
Disparo del precio del gas y efectos en sectores clave
El precio del gas natural ha pasado de cotizar en torno a 35 o 40 euros por MWh a superar consistentemente los 85 euros, debido a tensiones en los mercados internacionales y la competencia por el gas natural licuado con Asia. Este incremento ha tenido un impacto directo en diversos sectores industriales:
- Cogeneración: descenso del 26% en septiembre.
- Industria textil: reducción del 20%.
- Refinerías: caída del 14%.
- Química y farmacéutica: bajada del 11%.
- Construcción: reducción del 10%.
- Papel: descenso del 9%.
- Agroalimentaria: caída del 8%.
- Metalurgia: reducción del 4%.
Además, sectores como los servicios, con un consumo energético intenso para calefacción y agua caliente, han visto una caída del 13% en su demanda.
Menor consumo, menor producción
La baja en el consumo de gas no responde únicamente a inversiones en eficiencia energética, sino principalmente a una reducción real de la actividad industrial. La presidenta de GasIndustrial, Verónica Riviere, explica que cuando el coste energético se come el margen de beneficio, las empresas optan por bajar la producción en lugar de asumir pérdidas. Esto implica que la caída en el consumo se traduce en menor producción y, por tanto, en pérdida de tejido industrial que podría no recuperarse incluso si los precios bajan.
Regulación y perspectivas futuras
El margen de maniobra para mitigar esta situación está limitado por el marco europeo de ayudas de Estado, que vence el próximo 31 de diciembre de 2026. Las patronales han reclamado su prórroga o la implementación de nuevas herramientas para proteger a las industrias intensivas en energía. Sin embargo, existe una tensión entre la planificación a largo plazo de Bruselas y las decisiones empresariales a corto plazo.
La incertidumbre se acentúa debido a que procesos industriales que requieren altas temperaturas no se electrifican fácilmente con la tecnología actual y el biometano todavía no ofrece suficientes volúmenes ni precios competitivos para sustituir al gas a gran escala.
Un escenario complejo para la industria española
Mientras que el sistema eléctrico español registra un crecimiento en la cuota renovable y precios moderados en ciertas franjas, la industria se enfrenta a precios del gas natural inasumibles para su competitividad en mercados internacionales. Esta paradoja plantea un dilema en el presente y el futuro industrial del país. La evolución del precio del gas y la continuidad de las ayudas europeas en los primeros meses de 2027 serán claves para determinar si esta caída en el consumo es temporal o parte de una tendencia estructural.




